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martes 17 de enero de 2012

¡The Pains of Being Pure at Heart en Barcelona! Razzmatazz 2, 13/01/2012



Barcelona era la última parada de la gira española de The Pains of Being Pure at Heart, que llevaban desde principios de año rodando por nuestras fronteras.

El Razzmatazz 2 acogió su despedida el pasado viernes en forma de un concierto corto pero intenso. Tocaron apenas una hora y por mucho que flotara en el aire, tras sus últimos acordes, cierta sensación de adiós rápido y precipitado, injusto sería no reconocer que, aunque escasa, fue una hora bien aprovechada. Los hits se sucedieron sin tregua uno tras otro, predominando entre ellos los incluidos en aquel primer disco que los descubrió al mundo allá por el 2009.

Temazos como This love is fuckin right, Everything with you, Young adult friction o las nuevas Belong o Heaven’s gonna happen now son más que suficientes para caldear el ambiente, incluso con una puesta en escena algo distante como la suya. Y es que el cuarteto neoyorquino (convertido en quinteto en esta gira, en la que contaban también con el guitarrista Connor Hanwick de The Drums) no es la alegría de la huerta, eso hay que reconocerlo, y a ratos puede echarse de menos el espíritu acalorado que se esperaría tendría que acompañar melodías tan llenas de fuerza y sentimiento como las suyas. 

Las retraídas sonrisas del cantante y guitarrista Kip Berman y los bailoteos de la despeluchada teclista Peggy Wang (cuyos coros, desafortunadamente, no lograron hacerse escuchar en todo el concierto), son las únicas concesiones que se permiten los de Brooklyn, revestidos, los miembros restantes, de cierta rigidez almidonada que uno no sabe si achacar a su timidez o a su apatía.

Las canciones, sin embargo, siguen sonando cálidas e irresistibles, impregnando cada rincón con su bullicio de guitarras y cielos de primavera, abrigando nuestras almas con esa dulce nostalgia guerrera marca de la casa y recordándonos, al fin y al cabo, que lo que importan son las buenas melodías y que, de eso, andan sobrados.


FOTOS: ALES
Crónica publicada en Binaural

lunes 21 de noviembre de 2011

EL DÍA DE MAÑANA (IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN)



 La última novela de Ignacio Martínez de Pisón transcurre en Barcelona en la época de los últimos años del franquismo y la primera transición y narra la vida de Justo Gil Tello, un inmigrante aragonés que, como tantos otros de su generación, llega a tierras catalanas con grandes ambiciones y esperanzas de un futuro mejor bajo el brazo. Poco a poco y a medida que avanza la narración ─una muy original narración, trazada a partir de recuerdos de terceras personas que conocieron al protagonista, que en ningún momento toma el relevo ni aparece, en realidad, más que en boca de otros─ el lector presencia consternado cómo el joven carismático y enamoradizo que se nos introduce al principio de la novela va corrompiéndose progresivamente hasta desembocar en un personaje resentido y despreciable.

Mientras esta compleja y contradictoria personalidad suya va desvelándose, va haciéndolo también la de los personajes secundarios que narran su versión de la historia, al tiempo que se reflejan las inquietudes sociales y los acontecimientos históricos que marcaron la época. Polícias y pseudo-intelectuales, periodistas chaqueteros, grupos terroristas de extrema derecha, freaks en toda regla, niños de papá que juegan a ser comunistas, universitarios, empresarios y gentes humildes, todos ellos cobran vida más allá de sus palabras y, a través de sus expresiones y sus formas de actuar, acaban convirtiéndose en personas tan reales y cercanas como lo son para mí las calles de Barcelona que acogen sus andanzas.

¿Cómo se las arregla Martínez de Pisón para que les cojamos cierto cariño a un miembro de la Brigada Social o a un chivato de la policía que traiciona a sus amigos y se vende al mejor postor? Es incomprensible, pero lo logra. Ayuda, sin duda, que su manera de escribir sea tan natural y ágil y, al mismo tiempo, tan reveladora, tan gráfica: cada uno de los testimonios, a su manera, rezuma espontaneidad y refleja actitudes y situaciones con las que todos podemos identificarnos. Hay buenas historias que uno contempla y aplaude desde la distancia, y hay otras que te absorben por completo y pasan de pronto a protagonizar tus conversaciones a la hora de comer y tus pensamientos nocturnos de antes de caer dormido. No estoy muy segura de qué es lo que hace que una novela sea de ese segundo tipo, pero es posible que tenga importancia la empatía que la historia logra despertar en el lector. A mi personalmente, cosas tan sencillas como contemplar caer la nieve a través de la ventana y sentirse de repente feliz e invencible, o perseguir a un amor irracional e imposible en la oscuridad de la calle Tallers esquina con Jovellanos, me llegan al corazón. Es probable que aquí, sacadas de contexto, no tengan mucho sentido, pero estoy segura de que todo el que haya leído el libro entenderá a lo que me refiero. Al que todavía no lo ha hecho, le recomiendo encarecidamente que no se lo pierda.

lunes 3 de octubre de 2011

¡ENTREVISTA A CJ Y MATTS DE MANDO DIAO!


 Hace ya más de seis años que Mando Diao se estrenaron en Barcelona y cautivaron a los pocos privilegiados que pudimos presenciar su corto aunque intenso directo en la sala Bikini. Por entonces eran tan sólo cinco tipos guapos, desconocidos en nuestras orillas, que vestían chaquetas de cuero y hacían rock’n’roll. Nada nuevo bajo el sol, supongo. O sí. Porque aquellos dos discos que traían consigo “Bring them in” (2003) y “Hurricane Bar” (2005) eran, sencillamente, lo mejor que había escuchado en mucho tiempo. Lo tenían todo: el guitarreo efervescente que te envuelve y se te engancha como una segunda piel, la adrenalina desbordante del punk, el nervio espontáneo de un grupo de garaje, el sudor y el espíritu,  pero también los estribillos perfectos, las armonías sesenteras, los coros que te abrazan y te alegran el día. De inmediato se convirtieron en mi nuevo grupo favorito y pusieron la banda sonora a mis años universitarios. Con su “Ode to ochrasy” (2006), los suecos siguieron dando caña, rezumando juventud y euforia rockera pero también, a ratos, rebozando sus canciones con la dulce nostalgia del que tiene suficiente edad para, en un momento de descuido, mirar atrás y perderse en un recuerdo somnoliento. Reaparecieron al galope, muy poco después, y con su “Never seen the Light of day” (2007)  se quedaron con nosotros al presentarnos un puñado de irresistibles melodías revestidas de dejes countries y evocaciones algo surrealistas de viejas película del oeste. Pero fue con su “Give me fire” (2009) que se vieron catapultados al estrellato, aquel que, de hecho, tendría que haber llegado mucho antes. Se metieron en el estudio con unos raperos y le enseñaron al mundo que el rock puede bailarse y ponerse del derecho y del revés, y que un disco muy producido, si se hace bien, puede tener tanta alma como una harmónica rompiendo en la noche a orillas del Missisipi.

Habían vuelto a la ciudad condal en numerosas ocasiones pero esta última lo hicieron por la puerta grande, encabezando el cartel del BAM. Antes de regalarnos el concierto impecable que acogió la lluviosa e inolvidable noche del sábado, tuve la oportunidad de entrevistar a Carl-Johan Fogelklou y a Mats Björke, bajista y teclista de Mando Diao. Sabía que quería hablarles de aquel primer concierto, de su colaboración con Ray Davies, del MTV Unplugged que nos hizo redescubrir su grandeza en el Low Cost Festival hace apenas unos meses. Lo que no sabía era que acabaría hablando de Mocedades o del festival de Eurovisión….  

Matts Björke
¿Os acordáis de la primera vez que tocasteis en Barcelona?

MATTS- Sí, creo que sí. Recuerdo que había un partido aquella noche y que no había mucha gente ya que estaban viendo el fútbol. Comprensible.

Fue en Bikini, una sala bastante pequeña. Ahora, seis años después, sois cabezas de cartel de un festival gratuito al que vendrá muchísima gente. ¿Cuál de estos dos escenarios os parece más atractivo?

CJ- Es difícil de decir porque tampoco sabemos muy bien qué esperar de esta noche. Hemos tocado otras veces en Barcelona, en el Apolo y siempre ha sido genial. Intentamos que cada concierto sea el mejor y tendemos a no mirar atrás. Por supuesto que en el pasado ha habido conciertos más especiales que otros, pero en general intentamos hacer de cada noche algo memorable… como unos verdaderos Casanovas (risas).

En el Low Cost festival tuvimos la oportunidad de veros en formato unplugged con una escenografía muy cuidada y muchos músicos en el escenario. ¿Podemos esperar algo parecido esta noche?

M- Sí, podéis. Traeremos a la misma gente esta noche e intentaremos que el concierto sea aún todavía más bonito. Se crea un sentimiento muy especial al estar tantos en un escenario.  

¿Cómo surgió la idea del MTV Unplugged?

CJ- Los fans alemanes llevaban mucho tiempo pidiéndole a la MTV que nos tuvieran en una de sus sesiones unplugged y cuando nos lo ofrecieron nosotros dijimos, venga vale, sí, hagámoslo.

Carl- Johan Fogelklou (Cj) 
¿Habíais pensado antes en grabar un disco en directo?

M- La verdad es que no. Siempre tenemos nuevas canciones bajo la manga y pensábamos ¿para qué vamos a grabar lo que estamos haciendo en la gira? Es mucho más divertido grabar nuevas canciones. Pero cuando esta idea surgió, nos pusimos a trabajar en ello y convertimos las canciones en algo nuevo, algo diferente, el proyecto se convirtió entonces en algo atractivo e interesante.

CJ- Es algo que no habíamos pensado pero es parte del concepto del MTV Unplugged. Tienes que grabar el disco, no puedes escoger no hacerlo. Viene todo junto.

Habéis tenido muchas colaboraciones interesantes en este disco como Ray Davies o Juliette Lewis, ¿Cómo surgieron? ¿Teníais una lista de gente con la que queríais trabajar o surgieron de forma espontánea?

CJ- La discográfica les llamó y algunos de ellos dijeron que sí.

¿Los escogisteis vosotros entonces?

CJ- No me acuerdo exactamente de quién los escogió,  pero no hubo ninguna discusión entre nosotros para hacer la selección, sencillamente pensamos que sería divertido tocar con esta gente.
¿Cómo fue conocer a Ray Davies y grabar Victoria con él?

CJ- La verdad es que fue un poco extraño, se comportó un poco como una diva. Llegó cinco minutos antes del show y luego se marchó… no tuvimos oportunidad de hablar con él… en realidad ni siquiera le conocimos, únicamente se limitó a acompañarnos en el escenario.

M- Fue muy educado, eso sí.

CJ- Sí, fue educado. Como un tío mayor inglés.  


Si pudierais escoger poder colaborar con algún músico, vivo o muerto, ¿con quién sería?

CJ- Me encantaría conocer a Quincy Jones.

M- Sí, eso sería interesante.

CJ- Matts y yo estamos también metidos en producción así que a lo mejor, más que tocar juntos como un grupo, sería genial que nos diera unas buenas lecciones en el estudio o algo así.

¿Cual es vuestro álbum favorito de Mando Diao?

M- El próximo

CJ- Todavía no lo hemos sacado.

¿Pero si tuvierais que quedaros con uno de los que ya habéis hecho?

CJ- No se, es difícil… para mi yo creo que sería “Give me fire”.

M- Sí, para mi también. Fue un proceso largo y extraño pero finalmente acabó siendo mucho más grande de lo que habíamos pensado.

CJ- “Never seen the light of day” tambien me gusta mucho, esos dos son probablemente mis dos discos favoritos. Creo que se ajustan más a mis gustos musicales que los anteriores.

Vuestro último disco de estudio, “Give me Fire”, sonaba bastante distinto de los anteriores: mezclaba diferentes estilos y contaba con muchos arreglos de producción. ¿Qué os hizo tomar esta nueva dirección?

CJ- Creo que estamos demasiado metidos en música para hacer lo mismo una y otra vez. Si hubiéramos hecho eso probablemente ya no existiríamos. Tenemos la necesidad de movernos, cambiar,  hacer nuevas cosas, probar nuevos sonidos, implicarnos en el proceso de producción y estar en control de nuestro producto… a veces de una manera malsana incluso (risas). No nos podemos quedar parados en el mismo sitio. Tenemos que movernos y supongo que a la gente no les queda más remedio que seguirnos.

Y lo están haciendo

CJ- Sí, eso parece.  

¿Y tenéis planes de sacar un nuevo disco pronto?

M- Probablemente… vamos a ver qué pasa.

CJ- Siempre hay un plan… No os dejaremos con las manos vacías…  por decirlo de alguna manera.

¿Qué música estáis escuchando actualmente?

M- Yo estoy escuchando mucho a un grupo que estoy produciendo. Se llaman Caviare Days y hacen una especie de indie rock psicodélico… Y no sé, también estamos trabajando mucho con cosas nuestras, así que escuchamos un montón de música pero nada concreto en un momento dado.

CJ- Estoy pensando en el último disco que me compré… pero ahora mismo no me acuerdo.

M- Yo me compré uno de Aphrodite’s Child y uno de Michael Polnarev el otro día… Es un cantante y compositor francés… un verdadero artista, muy bueno.

¿Y os ha pasado alguna vez que cuando estáis todo el día trabajando con música,  llegáis a casa y ya no os apetece escuchar más?

M- Sí, a veces pasa, va por épocas.

CJ- Sí, a veces pasa, aunque siempre se puede encontrar alguna buena canción…  “Eres tú”, de Mocedades, por ejemplo… Albert Hammond también es bastante agradable de poner a veces. Tengo un disco suyo llamado “My Spanish album”, que es un álbum en español en el que canta clásicos españoles…

 ¿Te gustan Mocedades? Qué bueno, a mi me encantan.  ¿Cómo es que los conoces?

CJ- Porque tocaron en Eurovisión y a mi madre le encantaba esa canción. De hecho creo que es probablemente una de las mejores canciones de Eurovisión que he escuchado nunca… esa y Celine Dion en el 88, esa era muy buena también. Se presentó por Suiza y ganó… 

                                Mocedades interpretando "Eres tú", en el 73. ¡Temazo!

Esa no la conozco, ¿cómo se llamaba?

CJ- Era una canción en francés con un título bastante largo… no me acuerdo del nombre exacto pero era en el 88, eso seguro, y ganó el concurso…

Veo que dominas del festival de Eurovisión…

CJ- Sí, me encantaba cuando era un niño. Tuvimos gente muy buena que se presentó por Suecia. Como Abba, por supuesto, y antes de Abba fue un grupo que se llamaba Malta, que tenían una canción genial. Hablaba sobre las tetas de una chica… pero era buenísima. La canción decía: “Tus pechos son como…” como el nombre de un pájaro… no me acuerdo del nombre del pájaro ahora…

M-Golondrinas…

CJ- Exacto, golondrinas. Una canción fantástica.

Vale, ya investigaré…  

CJ- Sí, y luego tuvimos también a ese tío, Kenta, que fue en 1980 y no ganó, pero que estaba muy bien también. Y luego esa chica francesa en el 68 que cantaba esa canción… (se pone a tatarear la siguiente canción  http://www.youtube.com/watch?v=-d2mnuhJahU )

M- Sí, France Gall

CJ- No lo sé, es una chica, eso seguro.  

Sí, France Gall, creo. Muy buena esa canción también.  

CJ- Y también la canción de Suecia en el 68…  (empieza a tatarear esta canción  http://www.youtube.com/watch?v=TjOk9rdMcNw)

Esta no la conozco. España siempre trae canciones muy malas a Eurovisión…  

M- ¿Hoy en día?

Sí, hoy en día quiero decir.  Atrás quedaron los tiempos de Mocedades…  

M- No lo he visto en 10 años así que le he perdido bastante la pista…

Bueno, esta pregunta a lo mejor no os gusta. No contestéis si no queréis pero estoy segura que mucha gente se estará preguntando ¿qué ha pasado con Samuel?

CJ- Dejó el grupo.

¿No quería seguir en Mando Diao?

CJ- Bueno… tuvimos unas cuantas discusiones y movidas… fue un periodo bastante triste en la historia de Mando Diao. Teníamos que continuar avanzando y él no estaba en el mismo nivel. Un grupo es como una relación, a veces llega un momento en el que deja de funcionar y eso fue lo que sucedió en este caso.

Os quería preguntar también sobre una de mis canciones favoritas, “The Band”. Nunca he entendido la letra, en especial, nunca he entendido la relación entre la letra y el título de la canción, ¿me lo podríais explicar?

CJ- Es una canción de ruptura  

M- Sí, de cuando Gustaf dejó el grupo

CJ- Sí, Gustaf dejó el grupo y Bjorn escribió una canción acerca de ello. La letra original del principio de la canción la cambiamos porque a nuestro productor no le gustaba aquel trozo así que lo quitamos y mantuvimos el estribillo. El principio antiguo decía algo así como  “I took the band like a family and all the things we’ve done with our voices ...” y luego ya iba al estribillo de ahora: “it took you down an ozo”.

M- Si encuentras el demo en youtube es mucho más fácil entender el concepto original de la canción.

Vale, ya la buscaré. Pensaba que era una canción de ruptura de una pareja, pero el título me desconcertaba…

M- Bueno, lo es, en cierto modo. Gustaf dejó el grupo y Bjorn quería que volviera…

CJ- Hace mucho tiempo… más de 10 años. 


¿Alguna vez os imaginasteis cuando erais adolescentes y empezasteis a tocar música que llegaríais a este punto? ¿Habéis cumplido vuestros sueños?

CJ- Yo puedo decir que sí he cumplido mi sueño, absolutamente. De pequeño tenía una raqueta de tenis, una lámpara y un espejo y practicaba mis poses cada día, cantaba canciones de los Beatles y soñaba con estar en esta situación… y ahora aquí estamos. Ahora ya no pensamos mucho en ello, estamos un poco malcriados en ese sentido, lo damos por hecho. Tal vez sea una manera de protegernos a nosotros mismos porque si estuviéramos todo el día pensando en lo genial y maravilloso que esto es probablemente acabaríamos con alguna disfunción psicológica o algo…

M- A lo mejor ya la tenemos. (risas)

¿Todavía os ponéis nerviosos antes de salir al escenario?

CJ- Sí, por supuesto, Pero son nervios buenos, adrenalina, el tipo de nervios que deben tener los deportistas o algo así.

M- Es como un chute de entusiasmo por hacer algo bien y encontrar el momento perfecto.

CJ- Ahora ya no hay tantos conciertos que sean tan decisivos para nosotros. No es como cuando estábamos empezando y teníamos que tocar en festivales en los que había gente importante entre la audiencia… entonces estábamos muertos de nervios. Después de haber tocado tantas veces ya no te pones nervioso de esa manera. No es tan esencial que hagas un buen trabajo y puedes concentrarte en hacer un buen trabajo en vez de preocuparte por hacer un buen trabajo. Cuando hicimos el MTV Unplugged teníamos una sola oportunidad de hacerlo bien así que en esa ocasión sí tuvimos aquellos viejos nervios una vez más. O cuando fuimos al show de Conan O’Brien, estámos muertos de nervios porque aquella noche estábamos llegando a mucha gente y estábamos conociendo a un tipo famoso que habíamos visto en televisión mil veces… Pero para el concierto de esta noche no estoy nervioso porque lo único importante que tenemos que hacer es lo que sabemos hacer, tocar e intentar que la gente se lo pase lo mejor posible. Más que nervios es un chute de adrenalina que es beneficiosa para la actuación.

¿Así que a lo mejor ahora disfrutáis más de los conciertos que antes cuando de verdad os poníais nerviosos?

M- Sí, sí, completamente. Y eso hace que nuestros conciertos sean mejores, porque cuanto más disfrutamos nosotros, más disfruta la gente.

Ahora que tenéis tantos discos supongo que cada vez es más difícil escoger qué repertorio tocar en directo. Aparte de los singles del último disco, ¿Cómo decidís las canciones que vais a tocar?

CJ- Gustaf es muy bueno en eso así que realmente no tenemos que preocuparnos por escogerlas. Yo no podría hacerlo mejor.

M- Sí, es él quien decide, es bueno haciendo setlists.

Una curiosidad final: me he dado cuenta de que en la canción “No more tears” del  "Above and Beyond" (Mtv unplugged) tú (Matts) apareces tocando la guitarra mientras que Gustaf toca el piano, ¿cómo es eso?

M- En el momento surgió de manera natural, él toca muy bien el piano y yo toco decentemente la guitarra así que decidimos añadirle algo diferente al show. Pero en directo sí que tocaré el piano. En realidad tampoco importa mucho quién toca qué mientras funcione para la canción y nos lo haga pasar bien. 
                            
                               
Entrevista publicada en Binaural

martes 30 de agosto de 2011

UN CAFÉ DE CINE


Un ruido me llamó la atención. Me volví y comprobé horrorizado cómo un avión se acercaba hacia mí con alarmante velocidad. Me puse a correr por el campo hasta que sentí la amenaza tan cerca que tuve que lanzarme al suelo. Pasó rozando mi cabeza pero por fortuna no llegó a lastimarme. ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, me pregunté mientras me apresuraba a entrar en el primer sitio que encontré.

 Resultó ser un café cuyo dueño parecía perdido en algún atormentado pensamiento y tan sólo hablaba para pedirle canciones al pianista del local. En aquel momento, un joven con un monopatín y un hombre despeinado y vestido con una bata blanca se sentaron en la mesa de al lado y se enzarzaron en una curiosa conversación sobre gigawatios, tormentas eléctricas y viajes en el tiempo. Justo entonces se puso a llover y entró más gente en el bar: una pareja de universitarios que se sentaron en la barra y dos hombres de aspecto ciertamente excéntrico que parecían estar discutiendo sobre unos documentos. Uno lucía un espeso bigote y sujetaba un humeante puro, el otro tenía una expresión bobalicona y llevaba sobre la cabeza un anticuado bombín.

Me dije que debían de ser abogados, ya que utilizaban enrevesadas frases sobre partes contratantes y partes contratadas y sin embargo, tenían una curiosa forma de negociar que me pareció poco profesional: en vez de llegar a acuerdos se limitaban a ir arrancando trozos de sus impresos. Todo aquello me resultaba curiosamente familiar y sin embargo no acertaba a recordar el porqué.

Me dirigí hacia la barra con la esperanza de que me atendieran y esperé junto a los dos universitarios. Su apariencia era de lo más dispar: la chica parecía educada y formal mientras que él era un freak desaliñado con greñas grasientas. Me sorprendió un poco su macabra charla: hablaban acerca de gentes a las que se les torturaba y asesinaba mientras se les grababa en vídeo.

“¡Rick!”, escuché entonces que le decía el joven del monopatín al dueño del bar “¡Deja a Sam en paz y sírvenos algo, anda!”. Éste profirió una media sonrisa, sacó una botella de champagne y empezó a servirnos copas. Luego, propuso un brindis: “Por nosotros. Por los que contamos historias y por los que desde el otro lado disfrutan escuchándonos. ¡Por el cine, por los sueños!”. Todos aplaudieron con entusiasmo y entonces recordé quién era: el resultado de una ilusión y el responsable del nacimiento de muchas otras, alguien que no existía y que sin embargo, existiría para siempre.

Dejé perder la mirada a través de la ventana y distinguí entre la niebla a un hombre muy elegante que bailaba y cantaba bajo la lluvia con una radiante expresión de felicidad inmortalizada en su rostro. Sonreí. “Por el cine, por los sueños” me repetí para mis adentros antes de vaciar el contenido de mi copa.


Relato publicado en Culturamas
http://www.culturamas.es/blog/2011/08/25/un-cafe-de-cine-de-elisenda-hernandez-janes/

lunes 22 de agosto de 2011

BESOS QUE NO SIGNIFICAN NADA


"Aquel beso no significó nada en absoluto”, me dijo. “Fue un beso absurdo, regalado por equivocación en la realidad distorsionada y confusa de una noche de alcohol. Fue una mentira más que un beso ya que sirvió para ocultar la verdad que consumía mi corazón embriagado y triste: que me hago mayor, que se me cae el pelo y cada día estoy más gordo mientras que tú sigues espléndida. Fue un ridículo intento de acallar mis complejos, de engañarme a mí mismo. De olvidar el miedo que me da el hecho de que mi felicidad dependa exclusivamente de los sentimientos de una sola persona, los tuyos, que como los de todos, son volubles, impredecibles e injustos. De maquillar una aterradora realidad: que dependo de ti en absolutamente todos los sentidos. Fue por eso que me emborraché y besé a esa desconocida y luego la volví a besar y acabé en su apartamento. Una estupidez, un engaño, la decisión equivocada de un borracho inseguro y enamorado. Aquel beso no significó nada en absoluto”, me dijo.

Y tal vez estuviera diciéndome la verdad. De hecho, es muy probable que así fuera. En ese caso, ojalá nunca hubiera sabido de la existencia de aquel beso. Porque pudo no haber significado nada, pero despedazó cinco años de feliz relación y me separó del único hombre con el que he querido compartir mi vida. Y desde entonces, los inviernos son más fríos, los veranos menos cálidos y las primaveras carecen de poesía, porque mi corazón se niega a depender en exclusiva de los volubles sentimientos de una sola persona.

jueves 28 de julio de 2011

¡LOW COST FESTIVAL! Benidorm, 21/ 22/ 23 de Julio 2011


El jueves, viernes y sábado de la semana pasada tuvo lugar en la ciudad alicantina de Benidorm la segunda edición del Low Cost Festival. Este año ha acogido a más de 50 artistas y 50.000 asistentes y se ha consolidado definitivamente como una muy interesante alternativa para los festivaleros comodones que, como yo, quieren una cama en vez de una tienda de campaña tras una intensa jornada de conciertos. Durante tres días, ese surrealista emplazamiento que es Benidorm -con sus rascacielos aberrantes, sus pubs hamburgueseros y sus guiris enrojecidos- se convirtió al indie y nos hizo disfrutar de una muy buena y diversa selección de actuaciones. 

The Pains of being pure at heart

El jueves nos estrenamos con Stay, britpop con tintes psicodélicos procedente de Barcelona, una buena manera de calentar motores. The pains of being pure at heart nos reciben luego, desgranando los mejores temas de sus dos discos y envolviendo con su guitarreo distorsionado ese característico deje nostálgico que encierra sus canciones y que convierte sus melodías en piezas delicadas y estridentes a partes iguales.

Lori Meyers
Temazos como Young Adult Friction, Come Saturday o This love is fucking right hacen las delicias del escenario Azul, pero es con los granadinos Lori Meyers, unos minutos después, que el público se entrega por completo y tienen lugar los primeros saltos de la noche. Tras el S.O.S y el D Code, Noni y los suyos lo hacen una vez más: se apropian de la noche festivalera y hacen que la multitud bailonga pierda la voz coreando los pegadizos estribillos de Alta fidelidad, Luces de neón, Mi realidad, Luciérnagas y mariposas, o tantas otras. 

Fangoria llegan después, con su magnetismo discotequero y su almodovariana puesta en escena tan hortera como divertida, y el subidón es generalizado e inevitable con esas canciones convertidas en himnos como Bailando, A quién le importa o Ni tu ni nadie.
Con el rock bailable de Supersubmarina despedimos la noche, porque la tralla de Loo  Placido nos hace huir despavoridos a pesar de lo animados que estamos. Los primeros rayos de la mañana mecen nuestro sueño desde nuestro apartahotel de mil pisos en el que intentamos vencer el calor y retomar fuerzas para afrontar lo mucho que queda todavía por llegar.


Ok Go
 Abrimos la jornada del viernes con el pop bilingüe y enganchoso de Sidonie para recibir luego a los norteamericanos OK GO. Los reyes del video-clip aparecen sonrientes y vestidos cada uno de un color para ofrecernos un concierto memorable en cuanto a espectáculo se refiere, lleno de carisma y divertidas sorpresas. El baile de un grupo de fans en A million ways, la genial interpretación de Return con el sonar estratégico de un grupo de campanas como único acompañamiento o el repentino descenso a la pista del líder Damian Kulash para cantar la delicada Last leaf , lograron compensar lo que en mi opinión fue un mal escogido repertorio (cantaron bastantes temas mediocres y se dejaron muchos otros muy buenos). Todo un despliegue de ingenio y simpatía.

Una muy agradable sorpresa la que me llevo después con Vetusta Morla, cuyo segundo disco me había parecido algo aburrido y pretencioso en una primera escucha, pero que con su directo me demostraron sobradamente que ese entusiasmo por parte de público y crítica está más que justificado. Canciones que crecen en el escenario y desprenden energía desorbitada de la mano de un líder pequeñito pero con una garra y un vozarrón que ya querrían muchos otros. Suenan temas de ese último Mapas, sí, pero también los grandes éxitos de su disco de debut como Copenhague, Sálvese quien pueda o Valiente. Una muy buena actuación que me deja más que satisfecha y que no me permite ver más que el final del concierto de los modernillos Cat People y su rock de tintes oscuros y ochenteros.
Mika

La otra gran sorpresa de la noche llega más tarde de la mano de Mika, que aterrizó directamente desde el aeropuerto sobre el escenario Budwaiser sin pasar por camerinos ni hacer prueba de sonido tras un vuelo que llegaba con retraso. Y menuda fiesta la que nos regaló el chico, con sus gorgoritos imposibles, sus bailoteos enloquecidos y sus temazos de noche de fiesta y purpurina. Yo misma, tan recelosa que me había mostrado apenas hacía unos minutos ante la perspectiva de esa actuación, fui la primera en caer rendida ante exitazos como Take it easy, Love today, o Grace Kelly. Con un muy fluido español y acompañado de una banda de lo más simpática, Mika demostró ser un performer en toda regla, un líder indiscutible capaz de seducir no sólo a los seguidores de Fama sino también a los indies más desconfiados.

El electro de los australianos Cut Copy arranca nuestros últimos bailes antes de dar paso a las sesiones de los djs con la que se da por finalizada esta segunda jornada del festival.

Nos plantamos así en sábado, y bajo el cielo gris de un atardecer de resaca, Sexy Sadie nos arrastra nostálgicamente hacia los noventa de la mano de grandes canciones como Someone like you o A brand new world. Es justo entonces, cuando el optimismo y la energía de la música en directo empieza a apoderarse una vez más de nuestras almas, cuando recibo en mi móvil la noticia de que Amy Winehouse ha sido encontrada muerta en su apartamento de Londres. La otra cara del rock me abofetea en un día en el que, tal vez por la falta de sueño, estoy especialmente sensible, y me sorprendo de bajón en la última noche del festival, justo antes de un concierto que había estado esperando desde hacía tiempo. 
                                  
Pero si algún grupo puede llevarse todas mis penas de un plumazo, esos son Mando Diao. Muy elegantes y acompañados de toda una orquesta de músicos (doble batería, piano, violines y violonchelo), los suecos repasan algunos de los mejores temas de su discografía con una puesta en escena más adulta y unos arreglos más elaborados, pero sin perder la garra rockera ni la frescura punk con la que se dieron a conocer al mundo.

Canciones como The Band, You can’t steal my love, Mr Moon o Long Before rock’n’roll  le hacen a uno recuperar la fe en el rock, en la vida y en todo lo que vale la pena. Suenan también un par de temas nuevos: Losing my mind, con el vozarrón profundo e insondable de Bjorn Dixgard arrastrándose en la noche como una sombra en la que perderse, y No more tears, melódica y gentil como una caricia a dos voces. El cantante y guitarrista Gustaf Noren dedica unas palabras a todos los que están sufriendo en Noruega a raíz de la horrible tragedia, antes de arrancar con la esperanzadora If I don’t leave today then I might be here tomorrow. La siguen una muy buena versión del Leave me be de los Zombies, para cerrar con la discotequera Dance with somebody y dar así por acabado un conciertazo en toda regla.
De la actuación de los mallorquinos L.A alcanzamos a ver, muy a mi pesar, tan sólo el final, y mientras las multitudes se concentran en Love of Lesbian, nos dirigimos al escenario Stereo para presenciar la divertida actuación de Capsula que, ataviados con sus galas glam, interpretan íntegramente - y muy bien- el Ziggy Stardust de David Bowie.


Shout Out Louds
Y llega entonces el último concierto del festival en el que tengo interés, el de los también suecos Shout Out Louds. “Gracias por estar aquí tan tarde”, nos dicen, inocentes, probablemente sin saber que esa es la mejor hora en la que uno puede tocar en un festival en España.

La mayoría del público se concentra en The Klaxons, pero los pocos que estamos en el escenario azul ¡qué bien lo pasamos! Las buenas canciones se siguen una tras otra: The Comeback , Please, please, please, Your parents leaving room, Impossible o Tonight I have to leave it, con sus percusiones enganchosas, su cadencia marcial y la voz nostálgica del cantante y compositor Adam Olenius rompiendo en la noche de verano y llevando de la mano nuestros canturreos felices. También ellos parecen contagiarse de nuestra alegría y se muestran mucho más animados de lo que se habían dejado ver hacía unos meses en su concierto en Barcelona. Espero tener la oportunidad de verles de nuevo muy pronto.
Los djs se encargan de despedir la noche una vez más: la sesión más dura de Steve Aoki, la ecléctica propuesta de KGB djs y los temazos indies de la mano de Santos & Mr. Chase.


Amanece un nuevo día en Benidorm y una manada de gentes ojerosas nos arrastramos por sus calles ahora desiertas que en tan sólo unas horas quedarán abarrotadas de turistas y jaleo pachanguero. Con las cabezas abotargadas de canciones y buenos recuerdos, nos metemos en la cama y aplaudimos en silencio. Bravo Low Cost. Nos ha ofrecido exactamente lo que prometía y que, de hecho, quedaba resumido en el cartel que colgaba en lo alto de uno de los escenarios. Grandes momentos te esperan, podía leerse. Y cuánta razón tenía.




    FOTOS: TUNYA / ANA 

    Crónica publicada en Binaural
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jueves 14 de julio de 2011

¡ENTREVISTA A TWO GALLANTS!


Adam Stephens y Tyson Vogel se conocieron en San Francisco siendo apenas unos críos y llevaban una larga trayectoria de conciertos a sus espaldas cuando su primer disco The Throes vio la luz en el 2004. De una fiereza poética y arrebatadora, la grandeza de su debut ─rock intenso de raíces folkies, arreglos crudos y lirismo descarnado─ resultaba aún más chocante si se tenía en cuenta que sus responsables eran dos veinteañeros de rostros aniñados armados únicamente con una batería, una harmónica, una guitarra, una voz sobrecogedora y un puñado de buenas historias. What the toll tells (2006) y Two Gallants (2007) llegaron después, cargados de piezas tan atormentadas como cautivadoras que presentaron por el mundo a lo largo de dos largas giras tras las que decidieron regresar a su madre patria para tomarse un descanso y emprender caminos musicales por separado. El pasado febrero anunciaron su esperado regreso a los escenarios y este domingo los tuvimos en Barcelona ofreciéndonos un concierto memorable.

Un par de horas antes tuve la oportunidad de charlar con ellos un rato. Mientras Adam (voces, guitarra y harmónica) cambia las cuerdas de su guitarra, Tyson (batería, voces) nos ofrece una cerveza. Son amables y sonrientes y, aunque algo distantes y parcos en palabras en un principio, poco a poco van abriéndose y nos hacen partícipes de sus opiniones y proyectos.


¿Cómo os sentís estando de gira después de estos dos años? ¿Qué habéis estado haciendo en este descanso?

ADAM- Nos sentimos muy bien. Ambos tenemos nuestros grupos por separado y hemos estado haciendo cosas con ellos durante este tiempo.

TYSON- En cierta manera hemos cambiado, lo que es normal después de tanto tiempo… Creo que ambos nos sentimos muy positivos ahora mismo.

Acabáis de empezar vuestra gira europea y cuando esta finalice os embarcaréis por una extensa gira por América. ¿Notáis diferencias entre el público europeo y el americano?

T- La verdad es que es un honor estar en Europa, es una cultura diferente y creo que en cierto modo la gente tiene una manera diferente de sentir la música aquí. En América la gente es más dura, menos apasionada.

A- Es un poco como si estuvieran saturados y hubieran perdido la capacidad de apreciar algunas cosas. Supongo que es porque hay muchos grupos en América, en cada ciudad hay un nuevo grupo que toca cada noche, y como aquí, obviamente, no hay tantos grupos americanos, la gente es más entusiasta, se emociona más.

¿Creéis entonces que os valoran más aquí en Europa?

T- Bueno… es diferente. Los americanos son más duros de pelar.

He leído que tenéis canciones nuevas. ¿Significa eso que sacaréis un nuevo álbum pronto?

T- Sí, esa es la idea. Si todo va bien saldrá en febrero aproximadamente.

¿Y tenéis alguna idea de cómo será a nivel de arreglos y de producción o sencillamente entraréis en el estudio a tocar y a ver qué pasa?

A-Tenemos alguna idea, sí… pero queremos que sea una sorpresa. (risas)

T- Estamos planeando cambiar la guitarra y la batería por un teclado y un i-pad. (risas)

Sé que el nombre de vuestro grupo viene de un relato de James Joyce que se titula de la misma manera. A mí me dieron muy mal rollo los protagonistas de ese relato. ¿Cómo es que decidistéis coger ese nombre?

A-Nos identificamos con ellos (risas)

¿En serio?

A- Sí. Nosotros damos también bastante mal rollo (risas)

Vale… ¿ y también engañáis a las mujeres para que roben dinero para vosotros?

A- Claro, ¿para qué estaríamos hablando contigo si no? (risas). No, vale, en realidad más que lo que hacen esos dos tipos es la relación que mantienen lo que nos resulta más significativo…. Más que lo que son, la manera cómo interactúan entre ellos.

Vale, ya entiendo. Pero bueno, entre ellos eran también un poco raros, ¿no? ¿Creo recordar que no acababan de confiar el uno en el otro?

A-Sí... bueno… estamos trabajando para mejorar eso. (risas)

Vuestras letras son normalmente bastante oscuras, habláis sobre asesinatos, suicidios, pobreza… ¿Encontráis más inspiración en las cosas oscuras de la vida que en las cosas bellas?

A –En realidad esas letras se escribieron hace años y creo que hemos cambiado bastante desde entonces. Nuestras letras son un poco más esperanzadoras ahora. Pero bueno, la muerte es algo de lo que no podemos escapar y siempre va a acabar estando en alguna de nuestras canciones… Pero tal vez no haya tantos asesinatos en nuestras letras, eso lo hemos dejado atrás.

¿Te sientes más creativo cuando estás triste?

A- No, no necesariamente. De hecho todo lo contrario.

¿Nos encontraremos entonces con canciones más felices en este nuevo álbum?


A- Sí bueno… definitivamente son letras menos violentas, menos agresivas.

Tengo una curiosidad acerca de una canción que me gusta mucho, Las Cruces Jail, en la que se hace mención a Andalucía. ¿A qué viene esa referencia y de qué trata la canción?

A-Tenemos una amiga llamada así, Andalucía, y sencillamente me gustaba cómo sonaba ese nombre. Pero ella no tiene nada que ver con el argumento de la canción, la canción trata sobre… ¿sabes quién es Billy The Kid?

Sí.

Pues es un retrato ficticio de sus últimos días.

¿Cuál ha sido la última canción o disco que os ha emocionado?

A- Bueno, a mí me gusta mucho el nuevo disco de Fleet Foxes. Me ha costado un poco y tuve que escucharlo varias veces, pero finalmente he logrado apreciarlo y me gusta mucho.

Vuestras canciones suenan muy íntimas y auténticas. ¿Creéis que un éxito masivo que os obligara a tocar en grandes estadios mataría esta esencia de vuestra música que la hace tan especial?

T- Es difícil proyectar cómo sería eso y ponernos en esa situación, pero me gusta pensar que lo que hacemos es más grande y sustancial que eso y que en ese sentido la esencia de nuestra música se mantendría intacta. Sin embargo al mismo tiempo soy consciente de que un cambio en el entorno hace que las cosas cambien… Pero tenemos mucha fe en nuestra música y eso es en realidad lo que más importa.

Vuestras canciones son normalmente pequeñas historias, con letras muy elaboradas y literarias, ¿Creéis que un mensaje es más importante que un estribillo pegadizo?

A-No, no lo creo. Creo que por supuesto las letras tienen un efecto profundo en la gente pero una melodía bonita tiene un efecto inexplicable, algo que las palabras no pueden conseguir. Una buena melodía, o no necesariamente una buena melodía sino algo que suena bien a tus oídos, es mucho más poderoso que escuchar la letra de una canción.

¿Qué es lo mejor y lo peor de estar en un grupo de éxito?

A- ¿Somos un grupo de éxito?

Hombre yo creo que sí. Estáis de gira y llenáis locales de Europa y América…

A-Ok.

T- Lo mejor es que nos haya permitido tocar tan a menudo. Hemos estado expuestos a tantos sitios y tantas cosas, hemos viajado, conocido a gente… Pero al mismo tiempo eso es también la parte más difícil ya que, en cierta manera, nos hace perder conciencia de lo que es real. Es increíble y a la vez es muy duro.

A- Creo que ambos tenemos sentimientos parecidos. Cuando llevamos demasiado tiempo en casa nos inquietamos y queremos salir de gira… y lo mismo al revés, cuando llevamos demasiado tiempo de gira llega un momento en que tenemos ganas de volver a casa.

Vuestra música suena bastante tradicional y nostálgica de los tiempos pasados. ¿Escucháis nuevos grupos o únicamente a los clásicos?

A- Creo que los dos intentamos escuchar nuevos grupos.


T- Sí, creo que hay muchos grupos interesantes ahí fuera y intentamos exponernos a nueva música lo máximo posible… es una manera de absorber cultura, en realidad.

¿Pero os obligáis a hacerlo o sencillamente lo hacéis porque os apetece?


T- Bueno, yo disfruto escuchando música, los dos disfrutamos, así que en ese sentido es una obligación ya que queremos saber las cosas interesantes que la gente está haciendo.

¿Qué podemos esperar del concierto de esta noche?

A- Unas buenas jams

T- Adam va a salir en traje de baño. (risas)

A- Y no se… sí, probablemente estaremos muy borrachos. (risas)

Bien, todavía os quedan un par de horas para eso…

A- Sí… estaremos secretamente borrachos… ni siquiera nosotros mismos sabremos que lo estamos… (risas)

¿Cómo se presenta el futuro para Two Gallants?

T- Mañana nos vamos a Alemania…

A-No solemos hacer planes a largo plazo sino que tendemos a centrarnos más en el presente. Los planes que tenemos por el momento es la gira por Europa y por Estados Unidos y más tarde la grabación del disco, seguida de una nueva gira, supongo. Y esto es todo, por el momento.

FOTOS: TUNYA

Entrevista publicada en Binaural
http://www.binaural.es/entrevista/two-gallants-verano-2011/