La tarde de un domingo puede ser algo tristona, más aún en este invierno especialmente frío acuciado por los recortes y las reformas. ¿Qué puede darle la vuelta y convertirla en una alborozada celebración rezumante de buena música y buen rollo? Un directo de los Nada Surf, así es. La feliz transformación tuvo lugar ayer en la sala Apolo de Barcelona en lo que fue la última cita de su gira española antes de embarcarse por esta Europa que tantos disgustos nos está causando últimamente. Pero qué lejos queda la Merkel, la Soraya, y todos sus deprimentes secuaces, cuando Matthew Caws, Daniel Lorca y Ira Eliot ─acompañados, tal y como ya hicieron el año pasado, de Doug Gillard de Guided my voices y Martin Wenk de Calexico─ irrumpen en el escenario y, entre guitarrazos y estribillos contagiosos, nos hacen sentir jóvenes e invencibles de nuevo.
Como siempre, suenan más cañeros bajo los focos aunque, de todos modos, su último disco The Stars are indifferent to astronomy irradia ya de por sí un sentimiento muy de directo, con temas inmediatos y fáciles de hacerse querer como Clear eye clouded mind o Waiting for something, con las que se estrenan. Pero son los acordes de Happy Kid los que arrancan las primeras taquicardias de mi corazón resacoso, con su calidez pero también con
el regusto algo amargo que se esconde bajo esa sencilla y hermosa carta de presentación: "I’m just a happy kid, stuck wih the heart of a sad punk…”Intercaladas con los simpáticos comentarios de Caws y de Lorca ─el carismático bajista de las rastas cosecha nacional─ las nuevas canciones se combinan con otros sencillos de su discografía anterior. Casi 20 años en la carretera dan para mucho y a pesar de la gran cantidad de temazos que suenan en el Apolo ─Weightless, 80 windows (deliciosamente aderezada con la trompeta de Wenk), Hi-Speed Soul…─ es inevitable que otros queden fuera. Echo especialmente de menos las geniales versiones de Bill Fox y de Depeche Mode de su penúltimo disco If I had a hi-fi, que tiene tan sólo representación en manos de Evolución de Mercromina.
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| Martin Wenk |
Una fantástica velada de pop sin pretensiones en cuya sencillez y honestidad radica su fuerza. Si la fórmula funciona, no la cambies, y la de Nada Surf, con sus melodías mágicas, su puesta en escena cercana y su capacidad de despertar canturreos cómplices y sentimientos a flor de piel, funciona. Vaya si funciona.
Fotos concierto: Karina Díaz
Crónica publicada en Binaural





2 comentarios:
Fantástica crónica. Lástima no haber optado por ir y sucumbir, como bien dices, a la tristeza y al frío dominical. Me encanta como describes el concierto y el grupo como sencillo y honesto a la vez que poderoso.
el Ales
¡Qué bonita envidia dulce! Es cierto lo que dice Ales, los describes muy bien como lo natural y humildes que son, siempre tan dedicados y predispuesto. La próxima vez espero estar a tu lado y tenemos que ingeniarnos la manera de que nos toquen Amateur. Un beso.
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